Un uruguayo lleva energía solar a barrios pobres de Londres

jacinto-oteroAgamemnon Jacinto Otero, uruguayo criado en Estados Unidos, lleva un proyecto de paneles solares en uno de los barrios al sur de la capital británica. Para Agamemnon caminar por las calles del barrio londinense de Brixton es bastante estresante: se para a hablar con todo el mundo.

Y especialmente con los vecinos de Styles Gardens, un edificio de viviendas protegidas de los muchos que hay en esta zona del sur de Londres, fuertemente golpeada por la crisis y con altas tasas de desempleo.

 

Agamemnon, que nació en Uruguay, creció en EE.UU y lleva ya más de 12 años viviendo en la capital británica, es muy conocido por traer a esta zona algo que no podría parecer una necesidad básica: energía renovable.

“Cuando quieres ayudar no hay otra opción que ir allí, conocer el barrio, a la gente, y que te conozcan”, asegura Agamemnon, que vive a pocos minutos de donde trabaja.
Cooperativa solar

Brixton ha sido durante décadas una de las zonas más empobrecidas de la capital británica. A pesar de las mejoras en seguridad y oferta cultural de los últimos años, que han atraído a jóvenes profesionales que huyen de los prohibitivos precios del centro y este londinense, los índices de criminalidad y desempleo en el barrio son todavía de los más altos de la ciudad.

Por eso Agamemnon pensó que este sería un buen lugar para su proyecto, que aspira a traer a esta zona de Brixton lo que, según él, todo el mundo necesita: trabajo, educación, y experiencia laboral.

La idea es sencilla: una cooperativa de energía solar. Cualquiera puede participar y convertirse en inversor de Brixton Energy por un mínimo de US$ 400.

Los inversores se reúnen los lunes en el ayuntamiento, y entre todos deciden la dirección que toma el proyecto.

La mayoría de los participantes son inversores privados, pero también hay vecinos del barrio a quienes les entusiasma la idea de ver iniciativas de sostenibilidad en la zona.

“El gobierno nos paga por cada kilovatio de energía limpia que generamos, y la que no usamos se vende. Los beneficios se invierten en la comunidad”, señala Agamemnon.

Aunque US$ 400 es demasiado para muchos de los vecinos, hay otras maneras de beneficiarse.

La energia solar disminuye su cuenta de energia y si tienen hijos jóvenes pueden participar en un proyecto que les enseña una profesión.

“La idea es ofrecer formación y en un futuro poder contratar a esta gente en futuros proyectos”, asegura Agamemnon.

Pero no todo fue fácil. En un principio se encontró con bastante escepticismo, proveniente tanto del ayuntamiento como de los vecinos.

“Tuve que venir muchas veces a hablar con todo el mundo, y al principio nadie confiaba en que un proyecto así pudiera ponerse en marcha”, cuenta.

Pero sí que se pudo, y ahora ya van por el segundo. “Después de ver que el primer proyecto funcionó, ahora me toman más en serio”.

Una de las claves para que funcionase, según él, fue la constante presencia en el barrio.

“Hay que ir a la casa de la gente y hablar con ellos. No una vez ni dos, sino más. Es cuando uno vuelve que la gente ve que realmente vas en serio”.

El segundo proyecto ya ha conseguido casi toda la financiación necesaria, y en el futuro Agamemnon espera que crezca.

Varios son los desafíos pendientes, aunque quizás el mayor es conseguir que una mayor parte de los vecinos participen monetariamente en el proyecto, ya que US$ 400 demasiado dinero para la mayor parte de la gente que vive aquí.

“Lo ideal sería tener a un par de grandes inversores y que por 50 dólares pudiese participar todo el mundo, a eso es a lo que aspiramos”, señala.

De Uruguay a Nueva York y de la gran manzana a Londres, Agamemnon recorrió un gran camino para llegar hasta aquí.

Menos, eso sí, que el que cada día recorren las miles de partículas solares que llenan de energia sostenible esta parte de la ciudad.

CAUSA ABIETA - Montevideo - URUGUAY - 08 diciembre 2012

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